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jueves, 21 de septiembre de 2017

5 CONSEJOS DE SEGURIDAD PARA PYMES


Las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) cumplen un rol especialmente importante en la economía de los países latinoamericanos, pero es frecuente que sus responsables se encuentren con dificultades para implementar medidas de seguridad.
Como la información es uno de sus activos más importantes, para protegerla adecuadamente no alcanza con controles tecnológicos y software. También es necesario realizar una correcta gestión y configuración de los mismos y, además, complementarla con acciones de concientización para educar a los colaboradores que manejan la información.
Sin embargo, por cuestiones de presupuesto, personal o infraestructura, a veces las PyMEs no pueden llevar a cabo planes completos de ciberseguridad, lo que deviene en potenciales incidentes. Pero sobreponerse a una brecha o ataque puede ser muy costoso y perjudicial, por lo que mejor prevenir que curar.
Lamentablemente, muchos ejecutivos creen que no tienen que preocuparse por la seguridad porque su empresa es “muy pequeña”. Pero eso no significa que no posea información de valor, que las amenazas de propagación masiva no podrían afectar la disponibilidad de sus recursos o que sus empleados no podrían comprometer la integridad de los datos, por ejemplo. Basta recordar cómo el ransomware WannaCryptor puso en riesgo a empresas de todos los tamaños en todo el mundo.
Claro que los riesgos y los costos de un incidente son proporcionales al tamaño de la empresa, pero justamente por eso siempre es esencial contar con un programa de seguridad, tan completo como las condiciones lo permitan.

Puede que falte la implementación de una normativa o que las auditorías no se hagan tan seguido como deberían, pero hay cinco cosas que de ninguna manera pueden faltar en una compañía porque constituyen la base de la gestión corporativa.
Repasemos a continuación los cinco consejos de seguridad para PyMEs:
#1 Software antimalware
Según el ESET Security Report 2017, el año pasado el 49% de las empresas de Latinoamérica sufrieron una infección con malware. Y además, un 16% describió que dichas infecciones fueron con variantes de ransomware, un código malicioso que cifra la información o bloquea el equipo y luego pide un rescate monetario para que las víctimas puedan volver a acceder a ellos.
Por estos motivos, un software de seguridad robusto es la piedra angular sobre la cual fundar cualquier tipo de plan de seguridad.

Fuente Security Report 2017: ESET

#2 Correo electrónico
El correo electrónico no pasa de moda y sigue siendo una de las vías de comunicación más utilizadas en las empresas. Los cibercriminales no son ajenos a esto, por lo que los mails siguen siendo el vector de ataque más utilizado porque es masivo y económico.
De hecho, muchas de las infecciones con ransomware tienen su génesis en adjuntos maliciosos o en sitios comprometidos que se difunden vía email.
En vez de minimizar la importancia del correo, es necesario contar con medidas de seguridad en los servidores y soluciones antispam. Pero más allá de los controles tecnológicos, lo importante es que todos los integrantes de la empresa sepan que no deben abrir archivos que puedan parecer sospechosos y se hagan ciertas preguntas antes de hacer clic.

#3 Actualizaciones de software
Este es otro control fundamental y universal para cualquier tipo de compañía. Las actualizaciones no solo traen consigo mejoras de funcionamiento y correcciones de código, sino que el uso de versiones antiguas representa un riesgo, sobre todo si se trata de aplicativos utilizados para gestionar el negocio.
Si cuentan con vulnerabilidades o errores no parcheados, podrían ser explotados para comprometer un equipo o una red corporativa completa. Mejor cerrar la puerta a esa posibilidad.


#4 BYOD
Bring Your Own Device ya no es una novedad, pero el uso de equipos personales para fines corporativos sigue siendo una realidad. Las PyMEs, por cuestiones de presupuesto, no siempre pueden dotar a toda su plantilla de equipos corporativos para el trabajo.
Por ende, deben considerar educar a sus colaboradores sobre cómo utilizar sus equipos de forma correcta, y deben invertir en soluciones de seguridad para dichos equipos, sobre todo porque en ellos se manejan datos de la empresa que, si son comprometidos, pueden ocasionar un incidente que afecte la continuidad del negocio.


#5 Preocuparse por la seguridad
Muchas personas y organizaciones creen que la información que manejan no es importante; esto no puede estar más equivocado, ya que de hecho, muchos cibercriminales parten de esa premisa para atacar a quienes creen pasar inadvertidos.
Es vital, entonces, contar no solo con soluciones de tipo tecnológico como un antivirus, sino también tener una gestión correcta de dichos controles y trabajar para concientizar a los colaboradores, quienes representan el eslabón más débil de la cadena.
Siguiendo estas recomendaciones, se podrá comenzar a tener un nivel mucho más alto de seguridad en estas organizaciones y, de esta manera, evitar incidentes que puedan poner en riesgo el negocio.


INDUSTROYER: LA MAYOR AMENAZA PARA SISTEMAS DE CONTROL INDUSTRIAL



El ataque de 2016 a la red eléctrica de Ucrania, que dejó sin suministro a parte de su capital Kiev por una hora, fue en realidad un ciberataque. Desde entonces, investigadores de ESET descubrieron y analizaron muestras de malware detectadas como Win32/Industroyer, capaces de ejecutar ese mismo tipo de acción.
Aún no se ha confirmado si es el mismo malware el que está realmente involucrado en lo que los expertos en ciberseguridad consideraron una prueba a gran escala. De igual forma, el malware es capaz de hacer daño significativo a los sistemas de energía eléctrica y podría ser reajustado para dirigirse a otros tipos de infraestructura crítica.


Industroyer es una amenaza particularmente peligrosa, dado que es capaz de controlar los interruptores de una subestación eléctrica directamente. Para hacerlo, utiliza protocolos de comunicación industrial implementados mundialmente en infraestructuras de suministro de energía eléctrica, sistemas de control de transporte y otros sistemas de infraestructura crítica, como agua y gas.
Estos conmutadores (o switches) y disyuntores son equivalentes digitales a los conmutadores analógicos; técnicamente pueden ser diseñados para realizar varias funciones. Por lo tanto, el impacto potencial puede ir desde simplemente desactivar la distribución de energía hasta fallas en cascada y daños más graves al equipo; la gravedad también puede variar de una subestación a otra. Naturalmente, la interrupción de tales sistemas puede afectar directa o indirectamente el funcionamiento de servicios vitales.
La peligrosidad de Industroyer radica en el hecho de que usa los protocolos de la manera en que fueron diseñados para ser usados. El problema es que se crearon hace décadas, y en ese entonces la intención era que los sistemas industriales estuvieran aislados del mundo exterior.
Como consecuencia, su comunicación no fue diseñada con la seguridad en mente. Esto significa que los atacantes no necesitaban buscar vulnerabilidades en los protocolos; todo lo que necesitaban era enseñarle al malware a “hablar” esos protocolos.
El corte de energía más reciente ocurrió el 17 de diciembre de 2016, casi exactamente un año después de aquel ciberataque bien documentado que causó un apagón que afectó a cerca de 250,000 hogares en varias regiones de Ucrania, el 23 de diciembre de 2015.
En aquella ocasión, los atacantes se infiltraron en las redes de distribución eléctrica con el malware BlackEnergy, junto con KillDisk y otros componentes, y luego abusaron de software legítimo de acceso remoto para controlar las estaciones de trabajo de los operadores y cortar el suministro. Además de que apuntaban a la red eléctrica de Ucrania, no hay otras similitudes aparentes entre el código de BlackEnergy y el de Industroyer.

ESTRUCTURA Y FUNCIONALIDADES CLAVE
Industroyer es un malware modular. Su componente central es un backdoor usado por los atacantes para gestionar el ataque; instala y controla los otros componentes y se conecta a un servidor remoto para recibir comandos y reportar a los criminales.
Lo que distingue a Industroyer de otros malware que tienen como blanco a la infraestructura es su uso de cuatro componentes maliciosos (payloads), que están diseñados para obtener el control directo de interruptores y disyuntores en una subestación de distribución de electricidad. Cada uno de ellos apunta a protocolos de comunicación particulares, especificados en los siguientes estándares: IEC 60870-5-101IEC 60870-5-104IEC 61850 y OLE para Process Control Data Access (OPC DA).
Generalmente, los payloads trabajan en etapas cuyos objetivos son mapear la red, y luego encontrar y emitir los comandos que funcionarán con los dispositivos específicos a atacar. Su disposición muestra el profundo conocimiento que tiene el autor del malware sobre el funcionamiento de los sistemas de control industrial.


El malware contiene algunas funcionalidades adicionales que están diseñadas para permitirle quedarse fuera del radar, para asegurarse la persistencia y para borrar todos los rastros de sí mismo una vez que finalizó su trabajo.
Por ejemplo, la comunicación con los servidores de C&C escondidos en Tor puede estar limitada a horas no laborables. Además, emplea un backdoor adicional, que se hace pasar por la aplicación Notepad (Bloc de Notas), diseñado para volver a obtener acceso a la red objetivo en caso de que el backdoor principal sea detectado o deshabilitado.
Su módulo de borrado está diseñado para eliminar claves de registro cruciales para el sistema y sobrescribir archivos, de manera que el sistema no pueda iniciar y se dificulte la recuperación. Es interesante el escáner de puertos que mapea la red, tratando de encontrar computadoras relevantes: los atacantes hicieron su propia herramienta personalizada en vez de usar software existente.
Finalmente, otro módulo es una herramienta de Denegación de Servicio que explota la vulnerabilidad CVE-2015-5374 en dispositivos Siemens SIPROTEC y puede dejarlos sin respuesta.

CONCLUSIÓN
Industroyer es un malware altamente personalizable. Si bien es universal, ya que puede ser usado para atacar cualquier sistema de control industrial usando algunos de los protocolos de comunicación de la lista de objetivos, algunos de los componentes de las muestras analizadas estaban diseñados para apuntar a un tipo particular de hardware.
Por ejemplo, el componente de borrado y uno de los payloads están modificados para ser usados contra sistemas que incorporan determinados productos industriales de control de energía de ABB, y el componente DoS funciona específicamente contra dispositivos Siemens SIPROTEC usados en subestaciones eléctricas y otros campos de aplicación relacionados.
Si bien en principio es difícil atribuir ataques a malware sin ejecutar un proceso de respuesta a incidentes en el lugar del hecho, es altamente probable que se haya usado Industroyer en el ataque de diciembre de 2016 a la red eléctrica de Ucrania. Además de que claramente posee las habilidades únicas y distintivas para ejecutar un ataque de ese tipo, tiene una marca de tiempo de activación el 17 de diciembre de 2016, el día del corte de suministro.
El ataque de 2016 a la red eléctrica de Ucrania tuvo mucha menos repercusión que el que ocurrió un año antes. Sin embargo, la herramienta que probablemente se utilizó, Win32/Industroyer, es unmalware avanzado en manos de un atacante resuelto y con profundo conocimiento.
Gracias a su habilidad de persistir en el sistema y proveer información valiosa para refinar los payloads personalizables, los atacantes podrían adaptar el malware a cualquier entorno, lo que lo vuelve extremadamente peligroso. Más allá de si el reciente ataque a la red eléctrica de Ucrania fue una prueba o no, debería servir como llamado de atención para los responsables de la seguridad en sistemas críticos de todo el mundo.